Hoy el día me recibió con un excitante resplandor, como si fuera cómplice de mi felicidad. Y así me acompañó. Es que ni siquiera sabía que debía hacer luego. Me habían advertido que olvidara en seguida todas esas palabras, como cuando le prohíbes algo a un psicópata ansioso, yo más lo hacía. Más pensaba. Y me daban vueltas y vueltas, como un carrusel haciendo felices con tan poco a los niños que habitan en mí. Y es 100 pájaros volando. Eso es.
Mi mente volaba y se perdía en laberínticas frases sube y baja. Como montaña rusa, llegaba a lo alto y luego las contradicciones me hacían caer precipitadamente.
El metro me soltó con una canción de Silvio. Qué ironía, ¿no? Tal vez siempre estuvo allí y nunca lo había notado. Tal vez estaba ahí, ahora, precisamente ahora para mí.
Y no le pedí nada más al día, me dio todo lo que debía.
Y está bien.
Me conformo con la emoción de mi vientre incendiándose. Me conformo con las sospechas confirmadas. Me conformo con el día feliz.
Y renuncio, como siempre ha sido.
Siempre me toca renunciar, no será la primera ni la última vez.
Renuncio, porque así es.
El día feliz quedará en mí, guardado bajo llave. Lo mantendré bajo reserva, por si lo vuelvo a necesitar. Cuando sea preciso lo liberaré.
Es poco, pero es todo lo necesario. Es poco, pero es todo.
Gracias a ti el día pareció distinto.
Gracias.






2 comentarios:
Linda! =D
Te amo! pikito:
Deberías poner un chatbox :tonto:
TE AMO PRECIOSA!! =D
Publicar un comentario