" No le estaba permitido ser a la vez inteligente y mujer. Captaba muy bien que ni su carácter independiente ni su nivel cultural gustaban, sabía que con su físico esbelto y bien formado sería mucho más popular con los hombres si se limitara a sonreír, sin hablar cosas de fondo. Los hombres las prefieren gansas".

miércoles, 3 de junio de 2009

La que calla

La que calla no es muda, sólo calla.
Muchos se han preguntado porqué no emite palabra alguna.
Sólo omite.
La que calla traga y retiene. La que calla no suelta.
Ahí está sentada en su banco habitual, mirándonos a todos pasar.
La que calla no dice hola.
Mucho menos se despide.
La que calla no logra soltar gaviotas de su garganta.
La que calla las devora.
Ha callado siempre, me causa temor.
Tal vez un día grite una bomba nuclear, he pensado.
Pero se ve tan serena.
La que calla pareciera no tener otro sentimiento más que el silencio.
La que calla asume.
La que calla no ríe, no llora.
La que calla es muda de alma.
¿A qué le teme la que calla?
¿A su voz? ¿A su poca coordinación palabra/pensamiento?
Tal vez no le tema a nada.
Sólo calla.
Calla por amor, sugiero yo.
No sé porqué he llegado a pensar eso.
¿Amor por qué?
No, tal vez ni siquiera calle por amor.
Al menos sé que calla, y es por algo.
Ese algo, un enigma.
La que calla conserva para sí temores,
aungustias, penas y alegrías.
No las cuenta a nadie.
La que calla no expresa sentir,
la que calla se echa a morir.
¿Por qué no habla?, se preguntan algunos,
tal vez si le preguntásemos.
No, no dirá la respuesta.
La que calla se la reserva.
Unos dicen que no es feliz,
otros que la inunda una alegría sin final,
la que calla no conoce algarabía ni lugar,
la que calla no obecede a sensaciones paganas.
La que calla calló cuando debía gritar,
la que calla calló cuando debía protestar,
la que calla calló, incluso, cuando debía callar.
Y ahí se encuentra hoy la que calla.
Serena, tranquila, con las venas marcadas en su piel.
La que calla quiere romperlas a mordiscos.
Nunca ha tenido el valor,
prefiere mantenerse estable, pasiva.
Sin embargo, la que calla quiere desangrarse por algo.
La que calla está ahí y estará siempre.
La que calla quiere callar para siempre.
¿Quién le hará el favor?
Seguramente ni alguno ni la que calla misma.
Por lo tanto, su consuelo es mantenerse callada
y que la vida le pase soplando la cara.
La que calla no hablará jamás.
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